Adiós Matías, que le vaya bien

Matías Funes Valladares era de los imprescindibles. Quizás por eso se fue antes de tiempo, en la plenitud de la madurez, con su memoria infalible y la palabra amable en la punta de la lengua. 63 años habría de cumplir el próximo 24 de marzo, pero su cuerpo cansado no pudo retener tanta vida y saberes acumulados.

De él se puede decir muchas cosas, pues su vida fue intensa y multifacética: docente, político, escritor, investigador, orador, humorista, lector voraz, hijo, padre, esposo, hermano, amigo y compañero. Respetuoso de las diferencias, capaz de debatir sin recurrir a la diatriba, constructor de consensos, un hombre de paz en tiempos violentos, y fiel amante de la dignidad humana, fue el ciudadano que toda democracia necesita.

Entendió como pocos el poder de las ideas y de la palabra escrita y por eso, desde muy joven, se inició en el ejercicio de la escritura, hasta que logró convertirse en un escritor ameno, con la profundidad propia de la sencillez que emana de la sabiduría y la humildad.

Su legado bibliográfico pudo ser más abundante, pero le faltó tiempo. Sin embargo, su obra es fundamental, y eso es lo que importa. A Editorial Guaymuras le cabe el honor de haber publicado dos de sus libros: Soy Andreo Neda, un hombre que no quiso ser cucaracha (1991) y Los deliberantes. El poder militar en Honduras (1995, 2000).

El primero es una recopilación fiel y transparente del testimonio de Andrés Pineda —el Andreo Neda de Constructores, la novela de Ramón Amaya Amador—, trabajo con el que Funes y Pineda se hicieron acreedores al primer lugar en el Primer Concurso de Relato Testimonial, convocado por Editorial Guaymuras en 1991. Y el segundo, como apunta Manuel Torres Calderón en la contraportada, «pone la primera piedra en la recuperación sistemática de la memoria histórica de la relación civil-militar y militar-civil, que ha caracterizado por años a la sociedad hondureña». Por tanto, es un libro perdurable, de permanente vigencia.

Matías también nos legó Valle: su tiempo y el nuestro, obra con la que ganó merecidamente el título de «el hombre que más sabía del prócer José Cecilio del Valle»; y allí quedan, como testimonio de su pensamiento lúcido, los numerosos artículos que publicó en la prensa nacional, en la revista Envío-Honduras y en Vanguardia Revolucionaria, el vocero clandestino del Partido Comunista que él dirigió en sus años mozos.

Hoy, Matías ya no está con nosotros. Se fue en la tarde del 10 de febrero de 2015, ligero de equipaje, únicamente abrazado a Rosa Náutica, un libro que escribió su padre, Matías Funes Cárcamo. Le decimos adiós con mucho pesar, pero con la tranquilidad de saber que tendrá un buen viaje porque la rosa de los vientos sabrá conducirlo a puerto seguro. Que le vaya bien Matías, pero no se equivoque: usted se queda con nosotros hasta donde la memoria nos alcance.

Isolda Arita Melzer
Editorial Guaymuras
11 de febrero de 2015