Cuestionamiento al sistema jerárquico de género en el discurso prosufragista de las mujeres hondureñas

El discurso sufragista de las mujeres hondureñas de los años cuarenta fue un discurso contrahegemónico, por cuanto cuestionó las representaciones socioculturales dominantes en el discurso patriarcal sobre la identidad y rol social de la mujer. Así, la extendida asunción de que la maternidad era la misión suprema de la mujer y que era, además, incompatible con el quehacer político fue desafiada por las sufragistas. Ellas resemantizaron el concepto de maternidad, pilar fundamental en la definición de la identidad femenina, al rechazar la asunción de que la vida de la mujer debía girar en torno de su función reproductora. Por otro parte, la maternidad, lejos de ser vista como un obstáculo para participar en la vida política como ciudadana, tal como se argumentaba, fue vista como una ventaja; como un atributo de la mujer que haría del ejercicio político una actividad socialmente moralizadora y benéfica. «Las mujeres, por nuestros propios dolores y por nuestra condición de madres, se afirmaba en un editorial de la revista Atenea, en un tribunal de Ley, aplicaríamos las disposiciones legales con una muy buena dosis de moralidad, capacidad y responsabilidad social e histórica»[1]. En tal sentido, las sufragistas dinamizaron o politizaron la noción de maternidad al proyectar sus límites más allá de la estructura familiar. No obstante, un aspecto tal vez digno de mencionarse aquí es que las sufragistas hondureñas no hicieron del atributo de la maternidad una estrategia discursiva central para abogar por el acceso de la mujer al poder político como sí lo hicieron las sufragistas de otros países latinoamericanos [2]. En tal sentido, ellas reclamaron sus derechos ciudadanos apelando no a su condición de madres, sino a su condición de seres humanos merecedoras de los mismos derechos que disfrutaba el hombre.

Por otro parte, las sufragistas hondureñas cuestionaron enérgicamente el sistema de estratificación de género que relegaba a la mujer a «los apartados rincones de la pasividad [doméstica], como objeto de lujo o adorno», como lo afirmó Paca Navas de Miralda, quién además señaló que tal confinamiento estaba «afianzado por los códigos», rechanzando así la idea de que la casa era el único espacio o el «destino natural» de la mujer[3].

Las sufragistas no sólo demandaron su acceso al poder político —en el que el hombre mantenía un monopolio «para favorecer siempre a los de su sexo y no a las mujeres»[4]— sino el acceso a otros recursos sociales vitales como la educación. En un editorial de la revista Atenea se planteaba, por ejemplo, que las mujeres han sido «víctimas hasta hoy de la ignorancia» debido al «egoísmo, vicios y maldad de los hombres». Estos, se acusaba, «siempre se han valido de mil ardides para retenernos en calidad de “cosa en el hogar”, y “subterránea o abiertamente, nos han detenido y detienen el paso para que no lleguemos a conquistar la preparación y cultura que nos dé derecho a combatir su actitud de acusador y juez»[5].

En síntesis, las sufragistas hondureñas vieron la exclusión de la mujer de la vida política, y su consiguiente reclusión en el hogar, como producto de un sistema patriarcal que privilegiaba al hombre y subordinaba a la mujer. Por otra parte, ellas no percibieron el ejercicio de los derechos ciudadanos como una simple extensión del rol tradicional de la mujer en la esfera política, sino como un medio para romper con la opresión femenina. El arma con la que las mujeres podían lograr su «redención» era, según las sufragistas, el feminismo, el cual «refiere al reconocimiento de los derechos naturales y positivos para la mujer, con la misma fuerza e igualdad que sin restricciones le corresponden al hombre»[6].

En 1947, la revista Atenea planteaba que en el país se estaba iniciando lentamente un movimiento feminista y se llamaba a aquellas personas identificadas con los intereses de la mujer a sumarse a la «campaña de redención femenina» con la cual la revista estaba comprometida[7]. Paca Navas de Miralda conceptualizaba el feminismo, en 1944, como una «bandera de defensa para la mujer, a la cual no hace mucho tiempo se le juzgó completamente inhábil para todo lo que no fuera procrear hijos y atender las mecánicas entrentenciones del ama de casa»[8]. Por eso, afirmaba, «el feminismo como doctrina de liberación para la mujer, hubo de ser para ésta como el despertar a una nueva conciencia dentro del espeso mundo de prejuicios en el cual vivió enclaustrada por varios siglos a través de varias generaciones»[9].

[1] «Mujer Americana» (editorial), revista Atenea, año III, N° 29, abril de 1974, p. 4. Planteamientos como el anterior fueron hechos por doquier en América Latina. En Chile, por ejemplo, la Unión Femenina Chilena proclamó en su lucha por la consecución del voto, que las mujeres serían «capaces de contribuir mucho a la legislación social» basadas en su experiencia como madres. Igual planteamiento hizo una sufragista colombiana al afirmar que: «Las mujeres legislarán sobre las mujeres como madres, sobre niños, y sobre todo lo que los hombres han olvidado por su egoísmo ancestral». Véase Lavrin, «Suffrage in South America», p. 198.

[2] Al hacer referencia al caso de las sufragistas cubanas, Lynn Stoner afirma que éstas no sólo enfatizaron la importancia de la maternidad, sino que vieron en ella el «único camino al poder», el derecho «divino» que podía justificar ante los ojos de la sociedad el ejercicio de autoridad política de la mujer en la Cuba nacionalista. Véase, Stoner, From the House, pp. 6, 10.

[3] Paca Navas de Miralda, «La misión del feminismo interpretada erróneamente», en La Voz de Atlántida, año XV, N° 471, febrero de 1951, p. 1.

[4] «Mujer americana» (editorial), revista Atenea, N° 29, (op. cit.), p. 4.

[5] Idem.

[6] Véase «Contestamos a una encuesta feminista» (editorial), en Atenea, op. cit., p. 1.

[7] «Mujer Americana», Atenea, año III, N° 29, abril de 1947, p. 4.

[8] Véase «Feminismo en acción» (editorial), en La Voz de Atlántida, año 9, N° 413, julio de 1944, p. 1.

[9] Paca Navas de Miralda, «La mujer hondureña frente a la Cámara», op. cit., p. 1.


Esta información la puede encontrar en:

Para la casa más que para el mundo: Sufragismo y Feminismo en la Historia de Honduras, Rina Villars, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2001.