Historia mínima de Tegucigalpa: Vista a través de las fiestas del patrono San Miguel a partir de 1680 hasta finales del siglo XIX – Leticia de Oyuela

Son muchos los testimonios que nos hablan de Tegucigalpa como una ciudad digna de ser recordada. Aunque nunca tuvo un estilo definido, se fueron incrustando en ella las influencias de sus moradores venidos de distintas partes.

Se sabe, por ejemplo, que el 29 de septiembre, día de San Miguel, era maravilloso. Los niños y campesinos recorrían las calles como únicos dueños y testimonio vivo de una fe popular que vio en la Iglesia la esperanza y el consuelo para una vida cotidiana llena de sacrificios.

Posteriormente vendría el esfuerzo por «depurar» esa religiosidad popular, vertiente por donde se expresa ese torrente interno de identidad, que la idea de modernidad y progreso ha decantado poco a poco, hasta llevarnos a las condiciones actuales, en las que parece que nos avergonzamos de lo que somos y hemos sido.

Historia mínima de Tegucigalpa, de la conocida historiadora e investigadora hondureña Irma Leticia Silva de Oyuela, busca colocar a la capital en un proceso más que histórico, cultural. Por eso es que apunta a las raíces mismas de la identidad tegucigalpense, removiendo la memoria histórica de todos aquéllos que, en algún momento, han sido protegidos por el Arcángel San Miguel.

Colección: Códices (Ciencias Sociales)
ISBN: 99926-15-92-3
Segunda edición, noviembre 2001, 112 pp. Ilustraciones.
L 100.00 / US$ 7.00