La niña que nació para ser poeta: Clementina Suárez – María Eugenia Ramos

Las personas que no la comprendían la llamaron «loca», «irreverente», «atrevida», «inconforme», «rebelde» y muchas cosas más, pero Clementina, o Clemen, como se le decía cariñosamente, se ganó su lugar como la mujer y la poeta que siempre quiso ser. La misma gente que antes la criticaba, después la invitaba a sus reuniones sociales. Y el gobierno le concedió el Premio Nacional de Literatura en 1970. Un libro infantil lleno de poesía, ilustraciones hermosas y una narrativa que fluye como un río acerca de la vida de tan importante y sensible escritora hondureña. La Autora Me llamo María Eugenia Ramos, pero me gusta que me digan Maru. Tuve un papá y una mamá maravillosos, que me presentaron desde muy niña a mis mejores amigos: los libros. Mi papá también me enseñó a querer a los animales y a platicar con ellos, especialmente los gatos y los perros. Conocí a Clementina Suárez, o Clemen, como le decíamos cariñosamente, en sus últimos años de vida, en su casa del barrio La Hoya de Tegucigalpa. Ella, muy generosamente, escribió el prólogo del primer libro que publiqué. Para escribir la historia de la vida de Clemen, me basé en el libro de la maestra…

Excélsior – Juan Ramón Molina

Vuela siempre hacia arriba, hacia la cúspide del monte coronado de águilas, hacia la gloria de la luz. No lleves en tu garra de hierro las piltrafas de las carnes de tu enemigo: ni en tu ojo rutilante el fuego del odio que sientas por él, ni en tu pico, hecho para partir las viscosas víboras, el rastro de la sangre de su corazón. Vuela a lo alto, limpio el plumaje del limo de la ciénaga de la vida. No seas el buitre de ningún Prometeo. No agotes jamás el hígado de los grandes encadenados en el peñón de los egoísmos sociales. No causes tormentos, no sordas iras, ni envidias bajas, ni rivalidades ruines. Sé generoso. Sé noble. Sé leal. Anida en los cóncavos de las montañas bíblicas; busca la compañía de los espíritus excelsos; juntamente a la cuadriga de las almas superiores. Que te atraiga la nube; que tiendas el ala a la estrella de la mañana; que rompas por un éter sereno. Sube, sube, sube; y si bajas, si quieres bajar, baja prendido a la crin de los huracanes. Vive con dignidad bajo el sol. Vuélvete a las auroras y salúdalas; vuélvete a los ocasos y salúdalos también….

Zompopito y sus amigos – Guillermo Anderson

Un día, Guillermo se fijó en un zompopo que con gran trabajo cargaba un pétalo demasiado pesado para su cuerpecito, y se le ocurrió escribir un cuento para niños. Luego se enfermó y, aunque luchó por su vida como un valiente, murió el 6 de agosto de 2016. Se fue en un cayuco lleno de flores, pero dejó para las niñas y los niños un encarguito: Zompopito y sus amigos. Él ya no pudo verlo publicado, pero es seguro que se pondrá muy contento cuando sepa que este cuento anda de mano en mano y que ustedes cantan con él: Recuerden muy bien lo que les digo, ¡nada mejor que ayudar a los amigos! Guillermo Anderson Avilés, el ceibeño que con su música enalteció a Honduras, nació el 26 de febrero de 1962 custodiado por la montaña de Pico Bonito y mecido por el rumor del mar Caribe. Cursó la primaria en la Escuela Mazapán y se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto San Isidro. En la Universidad de Santa Cruz, California, estudió Literatura Latinoamericana y, a la vez, desplegó su talento como actor, músico y compositor en prestigiadas compañías de teatro. Pero, convencido de que…

La clase obrera hondureña: su papel histórico – Napoleón Acevedo Granados

En estas páginas se reseña el difícil camino que el movimiento obrero hondureño ha recorrido a lo largo de su historia, librando luchas reivindicativas y emancipadoras por las que muchos han sido perseguidos, encarcelados y asesinados. El punto de partida son los antecedentes del sindicalismo en Honduras, que datan de la primera huelga que ocurrió en 1870, promovido por los mineros de Yuscarán, El Paraíso; las organizaciones mutualistas que tuvieron lugar en la década de 1920, la fundación de la Federación Sindical Hondureña entre 1930 y 1933 y, por supuesto, la gran huelga de 1954, considerada hasta el momento como el movimiento social más trascendente en la historia laboral del país. Sin perder de vista el contexto político, aquí se analizan los enclaves minero, bananero y maquilero, su impacto en las sociedad y economía nacional, así como el devenir del movimiento campesino, de las luchas magisteriales y de las organizaciones de derechos humanos que surgieron en la turbulenta década de 1980. El análisis llega hasta la actualidad, por lo que La clase obrera hondureña: su papel histórico es crónica y testimonio a la vez, ya que al autor ha sido testigo y protagonista de muchos de los hechos aquí narrados….

Cap. III. Hacia la legitimación del continuismo

El 9 de abril de 1865 se convocaron elecciones para la Asamblea Constituyente, la cual se instaló el 7 de septiembre, bajo la presidencia del canónigo y doctor en Filosofía Florencio Estrada, diputado por Comayagua. La comisión redactora de la nueva constitución estuvo integrada por José María Rojas, Francisco Medina, Céleo Arias, Santiago Arriola y Valentín Durón. El 1 de febrero de 1866 Medina asumió el cargo de Presidente para un nuevo período que se extendería hasta el 31 de enero de 1870. En estas elecciones alcanzó un total 14.379 votos de los 19.402 sufragios emitidos; es decir, el 71.5% del total de votos contabilizados[1]; estos datos no sorprenden, puesto que responden a la tendencia que se había venido siguiendo. Antes de finalizar su mandato, el 5 de septiembre de 1869, repitió el ritual de separarse de la Presidencia aduciendo motivos de salud, y el cargo fue asumido por el segundo designado Francisco Cruz, entre el 5 de septiembre de 1869 y el 14 de enero de 1870. Desde enero del año anterior, las municipalidades habían iniciado un movimiento encaminado a lograr la reforma del artículo 33 de la Constitución que prohibía la reelección inmediata, para que Medina pudiera ser…

Y con su sangre estampa en la pared de su celda «Viva la Internacional Comunista»

«Nos informan el director del centro penal que anoche los reos fueron distribuidos en sus celdas donde se les mantenía vigilancia estrecha. Se observó en Wainwright un estado de sobre excitación nerviosa bastante marcado, en su ánimo se mostraban visiblemente alteraciones, ello hizo que se le pusiera un retén de vigilancia en el primer callejón, en cuya celda número 21 permanecía. A todos los reos, incluso a Wainwright, se le registró por tres veces cuidadosamente y se tomaron todas las precauciones que con ellos siempre se habían tenido. A las cuatro de la madrugada se supo del suceso, por los gritos que se escucharon salir de su celda número 21. Inmediatamente el director del centro penal y otros jefes del cuerpo, se constituyeron en el lugar y encontraron a Wainwright manando sangre de una herida que se había inferido en el brazo izquierdo; la hemorragia parecía incontenible, y pronto se llamó al médico del centro doctor Ramiro Herrera, y al practicante, quienes le hicieron la primera curación. Se le aplicaron 500 gramos de suero fisiológico y una inyección de alcanfor que provocaron la reacción del herido. Cuando entraron a la celda, Wainwright gritó vivas al Soviet y a la revolución social. Intentó suicidarse, como…

Juan Pablo Wainwright, el rebelde solitario – Marvin Barahona

El rebelde es casi siempre un solitario, escribió Octavio Paz en 1993, refiriéndose al escritor argelino-francés Albert Camus, autor de la biografía genérica del hombre rebelde. Sin embargo, Camus, como ahora podemos decir también del revolucionario hondureño Juan Pablo Wainwright Nulia, era «… un solitario que busca la comunión: un solitario-solidario». Esta solidaridad le costó la vida a Juan Pablo que, solitario y altivo, enfrentó el pelotón de fusilamiento en la Guatemala de Ubico, en febrero de 1932. Así, hizo su entrada triunfal en la historia, de la mano de una injusticia y del brazo de multitudes imaginarias de trabajadores explotados y humillados, a las que él pensaba redimir. No las redimió en vida, pero con su muerte las colocó en la primera fila de la memoria colectiva de los movimientos sociales y populares de su país. Foto: JPW lee las noticias sobre la Primera Guerra Mundial, pocos días antes de salir hacia Inglaterra como miembro del Servicio Británico de Ingenieros Reales. Esta información la puede encontrar en: Lealtad y rebeldía. La vida de Juan Pablo Wainwright, Rina Villars, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2010.    

Travesía contra el viento – Ariel Torres Funes

Tres niños hondureños emprenden la ruta hacia el Norte para huir de sus infancias arrebatadas. A pesar de sus cortas edades, se adentran en uno de los trayectos más peligrosos del mundo para escapar de las tragedias que enfrentan en su país de origen, pero también en busca de un sentido de pertenencia que, triste y continuamente, es extirpado con violencia y desarraigo en Honduras. Esta novela, construida con agilidad periodística y calidad literaria, retrata a personajes reales orillados a la incertidumbre del destierro, y hace suyas las vivencias, el lenguaje, los sentimientos y las emociones de niños que muy temprano aprendieron a reprimir el llanto y a tragar desilusiones. Travesía contra el viento explora en la cotidianidad que viven miles de niños y niñas migrantes, puesto que los personajes y las historias no provienen de la imaginación del autor, sino de entrevistas realizadas a niñas y niños retornados que reciben apoyo de Casa Alianza Honduras. Ellos y ellas tuvieron la valentía de narrar sus vidas frente a la grabadora y, así, la de retratar el país. Por todo ello es también un relato de sobrevivientes que nadan a contracorriente, sorteando la desazón espiritual y la fragilidad social en que…