Prácticas electorales y cultura política en Honduras durante el siglo XIX (1812-1894) – Ethel García Buchard

Entre 1810 y 1838 se inició el proceso de construcción de la ciudadanía en las sociedades centroamericanas. En Honduras fue notorio el esfuerzo por adoptar procedimientos republicanos de sucesión al poder, pero se intentaban aplicar en un contexto en el que aún predominaban mecanismos tradicionales de expresión política, como los levantamientos y pronunciamientos. En oposición a la identificación del siglo XIX como un periodo en que la anarquía constituyó uno de sus rasgos principales, aquí se demuestra que las elecciones ocuparon un lugar relevante en el escenario político, al constituir uno de los mecanismos que hacía posible el principio de representación. Esta obra se hizo acreedora al XXVI Premio de Estudios Históricos Rey Juan Carlos I 2015-2016, considerando que «constituye una novedosa y pertinente mirada sobre el proceso de construcción de ciudadanía y el desarrollo político de la sociedad hondureña durante gran parte del siglo XIX, teniendo como hilo conductor el papel de las elecciones como mecanismo de representación, legitimación y acceso al poder». Por la rigurosidad teórica y metodológica, por la búsqueda de nuevas respuestas a viejas preguntas, y por la investigación exhaustiva en archivos y otras fuentes primarias y secundarias, este trabajo es un eslabón clave para entender…

Democracia y movimientos sociales en Honduras: de la transición política a la ciudadanía indignada – Eugenio Sosa

Con una perspectiva que busca ver la democracia «desde abajo», desde las clases y los sectores subalternos, en este trabajo se aborda la relación entre democracia y movimientos sociales durante el proceso de transición política en Honduras (1980-2015). En estos agitados 36 años, la democracia ha pasado por varios momentos: los años ochenta, marcados por la Guerra Fría y la lucha revolucionaria en Centroamérica; la década de 1990, signada por las políticas neoliberales, paradójicamente combinadas con esfuerzos de modernización del Estado y apertura política, y el surgimiento de nuevos actores, demandas y repertorios de acción; el periodo pos-Mitch de las reformas democráticas y oportunidades perdidas, y los signos de agotamiento de la democracia que culminaron con el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. Después del golpe de Estado, la democracia ha continuado deteriorándose, sin superar los viejos problemas estructurales como la pobreza, el desempleo y la desigualdad, a los que se han sumado nuevos desafíos como la corrupción, la inseguridad, el crimen organizado y la impunidad. En este contexto, no es de extrañar que haya surgido un nuevo ciclo de protestas protagonizado por la ciudadanía indignada que, con las marchas de las antorchas, sacudió la conciencia de…