La codicia: consejera de Colón

 EL RECLAMO DE LA REGIA CANTIDAD de diez mil maravedís anuales provocó la pérdida de credibilidad del Almirante: fue Rodrigo de Triana quien divisó tierra, pero la recompensa la cobró Cristóbal Colón. La tripulación embarcó en el crepúsculo del 2 de agosto de 1492 —coincidiendo con la prórroga de salida de los judíos del reino de Castilla—, pero zarpó al amanecer del viernes 3 de agosto. Cuando las carabelas salieron, tenían suficiente trigo, garbanzos, lentejas, quesos, ajos, cebolla, carne de cerdo, pescado salado y garrafones de agua y vino. En su Diario de a bordo Colón escribió que salieron de la barra de Saltés a las ocho horas. Navegaron hasta Canarias, pero antes de llegar La Pinta sufrió una avería, atribuida a un supuesto sabotaje. Fue hasta el domingo 12 de agosto que pudieron salir las tres naves desde La Gomera, puerto de San Sebastián. El 9 de septiembre, cuando habían pasado cuarenta días, los viajeros comenzaron a alborotarse. Colón decidió contar menos leguas de las que habían avanzado, para que se calmaran. Aunque falso, el primer indicio de que la tierra estaba cerca lo tuvieron el 14 de agosto los tripulantes de La Niña, que vieron una especie de…

Los Pech. Una cultura olvidada – Rigoberto de Jesús Lanza (coordinador)

Con la colaboración de Marcio Tulio Escobar, Mauren Dense Carías Moncada y Rosa Carminda Castellanos. Los Pech, designados por el mundo ladino como «payas», es un pueblo indígena cuyas comunidades se localizan en los departamentos de Olancho, Gracias a Dios y Colón. Aunque su origen se pierde en el tiempo, se sabe que a finales del siglo XVII ocupaban la comarca entre los ríos Aguán y Patuca y el mar, así como todo el litoral desde Caratasca hasta el Cabo de Gracias a Dios. Pese a que su hábitat ha sido invadido y permanece amenazado por ganaderos, terratenientes, comerciantes usureros y madereros, los pech son portadores de una cosmovisión que los diferencia del resto de la sociedad hondureña, lo cual se expresa en su relación con la naturaleza, sus narraciones, ceremonias y festividades. Por tanto, son parte fundamental de la identidad nacional. Este estudio etnográfico constituye un acercamiento a la historia, la cultura y las luchas de esta etnia que, por diversas rutas, busca hacer prevalecer sus derechos ancestrales sobre la tierra y ejercer sus derechos culturales. Es, además, un reencuentro con el pasado que permite revalorizar nuestra diversidad étnica y cultural, punto de partida ineludible para construir una nación…