Y con su sangre estampa en la pared de su celda «Viva la Internacional Comunista»

«Nos informan el director del centro penal que anoche los reos fueron distribuidos en sus celdas donde se les mantenía vigilancia estrecha. Se observó en Wainwright un estado de sobre excitación nerviosa bastante marcado, en su ánimo se mostraban visiblemente alteraciones, ello hizo que se le pusiera un retén de vigilancia en el primer callejón, en cuya celda número 21 permanecía. A todos los reos, incluso a Wainwright, se le registró por tres veces cuidadosamente y se tomaron todas las precauciones que con ellos siempre se habían tenido. A las cuatro de la madrugada se supo del suceso, por los gritos que se escucharon salir de su celda número 21. Inmediatamente el director del centro penal y otros jefes del cuerpo, se constituyeron en el lugar y encontraron a Wainwright manando sangre de una herida que se había inferido en el brazo izquierdo; la hemorragia parecía incontenible, y pronto se llamó al médico del centro doctor Ramiro Herrera, y al practicante, quienes le hicieron la primera curación. Se le aplicaron 500 gramos de suero fisiológico y una inyección de alcanfor que provocaron la reacción del herido. Cuando entraron a la celda, Wainwright gritó vivas al Soviet y a la revolución social. Intentó suicidarse, como…

Juan Pablo Wainwright, el rebelde solitario – Marvin Barahona

El rebelde es casi siempre un solitario, escribió Octavio Paz en 1993, refiriéndose al escritor argelino-francés Albert Camus, autor de la biografía genérica del hombre rebelde. Sin embargo, Camus, como ahora podemos decir también del revolucionario hondureño Juan Pablo Wainwright Nulia, era «… un solitario que busca la comunión: un solitario-solidario». Esta solidaridad le costó la vida a Juan Pablo que, solitario y altivo, enfrentó el pelotón de fusilamiento en la Guatemala de Ubico, en febrero de 1932. Así, hizo su entrada triunfal en la historia, de la mano de una injusticia y del brazo de multitudes imaginarias de trabajadores explotados y humillados, a las que él pensaba redimir. No las redimió en vida, pero con su muerte las colocó en la primera fila de la memoria colectiva de los movimientos sociales y populares de su país. Foto: JPW lee las noticias sobre la Primera Guerra Mundial, pocos días antes de salir hacia Inglaterra como miembro del Servicio Británico de Ingenieros Reales. Esta información la puede encontrar en: Lealtad y rebeldía. La vida de Juan Pablo Wainwright, Rina Villars, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2010.    

Lealtad y rebeldía. La vida de Juan Pablo Wainwright – Rina Villars

En un cálido estilo epistolar, pero en un marco rigurosamente histórico, este libro reconstruye la vida y muerte del hondureño Juan Pablo Wainwright Nuila (1893-1932), uno de los fundadores del movimiento comunista centroamericano, ejecutado en Guatemala por el gobierno de Jorge Ubico. Aquí, la vida extraordinaria de Juan Pablo Wainwright no es utilizada por la autora —como suele ocurrir en la historiografía— para dibujar el naciente movimiento comunista centroamericano, sino que el movimiento, aunque central, se presenta como parte de la vida de Wainwright. El resultado es una obra humanizada en la que se entretejen lo personal y lo político, lo público y lo privado, y se recrea, de manera fresca y crítica, la cultura política de la Centroamérica de los años veinte y treinta del siglo XX. Tres diferentes, pero interrelacionados, tipos de fuentes se unen al estilo epistolar para darle vivacidad y veracidad a esta biografía: documentos de archivos de Guatemala y Honduras, del Departamento de Estado de los Estados Unidos y de la Internacional Comunista de Rusia; cartas personales escritas por Wainwright a su esposa, a su hermana y a su padre, nunca antes reveladas; y entrevistas con las dos hijas, la hermana, nietas y una amiga…