Adiós Matías, que le vaya bien

Matías Funes Valladares era de los imprescindibles. Quizás por eso se fue antes de tiempo, en la plenitud de la madurez, con su memoria infalible y la palabra amable en la punta de la lengua. 63 años habría de cumplir el próximo 24 de marzo, pero su cuerpo cansado no pudo retener tanta vida y saberes acumulados. De él se puede decir muchas cosas, pues su vida fue intensa y multifacética: docente, político, escritor, investigador, orador, humorista, lector voraz, hijo, padre, esposo, hermano, amigo y compañero. Respetuoso de las diferencias, capaz de debatir sin recurrir a la diatriba, constructor de consensos, un hombre de paz en tiempos violentos, y fiel amante de la dignidad humana, fue el ciudadano que toda democracia necesita. Entendió como pocos el poder de las ideas y de la palabra escrita y por eso, desde muy joven, se inició en el ejercicio de la escritura, hasta que logró convertirse en un escritor ameno, con la profundidad propia de la sencillez que emana de la sabiduría y la humildad. Su legado bibliográfico pudo ser más abundante, pero le faltó tiempo. Sin embargo, su obra es fundamental, y eso es lo que importa. A Editorial Guaymuras le cabe…